viernes, 14 de mayo de 2010

TIPOS DE CANCER QUE PADECEN LOS ADOLESCENTES


El cáncer es inusual en los adolescentes. Las enfermedades como el cáncer de mama suelen afectar a mujeres adultas; es poco probable que las adolescentes desarrollen este tipo de cáncer. Pero de todos los tipos de cáncer, hay algunos que los adolescentes tienen mayores probabilidades de desarrollar. El cáncer de testículos, por ejemplo, suele afectar a jóvenes más que a hombres adultos. Lee este artículo para aprender más acerca de los tipos de cáncer que pueden afectar a los adolescentes.

Los tipos de cáncer que ocurren en la adolescencia tienen un elemento en común: las células, los componentes básicos del cuerpo humano. El cáncer aparece cuando las células se desarrollan de manera anormal y crecen de forma descontrolada. En este artículo encontrarás información acerca de los tipos de cáncer que pueden padecer los adolescentes, incluidas las señales de advertencia y los síntomas, así como los posibles tratamientos para estos cánceres.

Osteosarcoma

El osteosarcoma es el tipo de cáncer de huesos más común. Suele aparecer en muchachos adolescentes, en general, cuando comienzan a “pegar estirones”. El osteosarcoma afecta al doble de muchachos que de muchachas y suele presentarse en personas más altas que el promedio. Algunos problemas médicos que tal vez se deban a los genes, como el retinoblastoma, un tumor que se desarrolla en la retina, pueden predisponer a algunos adolescentes a desarrollar osteosarcoma. Lo mismo ocurre si un adolescente ha recibido tratamientos de radiación en los huesos para tratar otros cánceres.

Los síntomas más comunes del osteosarcoma son el dolor y la inflamación de las piernas o los brazos, en ocasiones, acompañados por la aparición de un bulto. Algunas personas sufren más dolor por la noche o al realizar ejercicio. Con frecuencia, el osteosarcoma se encuentra en los huesos que rodean a la rodilla, pero también puede aparecer en otros huesos. En casos excepcionales, un tumor puede extenderse o provocar una metástasis fuera del hueso, en los nervios y vasos sanguíneos de la extremidad. (La palabra metástasis es el término que utilizan los médicos cuando las células de un tumor se alejan del lugar original del cáncer y se trasladan a diferentes tejidos u órganos).

El tratamiento contra el osteosarcoma suele incluir quimioterapia (medicación endovenosa, o IV, que destruye las células cancerosas), así como cirugía para extirpar el tumor. En algunos pocos casos, en los que estos procedimientos no logran vencer completamente el cáncer, es posible que el médico deba amputar una parte o la totalidad de la extremidad para combatir el cáncer. Los médicos también pueden realizar una cirugía para salvar la extremidad. En esta intervención, se retira el hueso con cáncer y se evita la amputación de la extremidad rellenando el espacio con un injerto óseo o una varilla metálica especial.

La pérdida de una extremidad puede resultar devastadora, en especial para los adolescentes que ya están pasando por otros cambios corporales. La terapia psicológica y la física (también llamada “rehabilitación física”) pueden ser de gran utilidad en esta situación. En general, los adolescentes a quienes se les debe practicar una amputación reciben prótesis, o una extremidad artificial, que los ayuda a adaptarse. La mayoría de los adolescentes logran regresar a sus actividades normales, incluidos los deportes.

La mayor parte de los adolescentes desarrollan efectos secundarios, como caída del cabello, hemorragias, infecciones y problemas cardíacos o dermatológicos, propios de los medicamentos que se utilizan en el tratamiento de quimioterapia para el osteosarcoma. La quimioterapia también puede incrementar el riesgo de un paciente de desarrollar otros cánceres en el futuro. La buena noticia es que la mayoría de los adolescentes con osteosarcoma se recuperan.

Sarcoma de Ewing

Otro tipo de cáncer que afecta los huesos es el sarcoma de Ewing. Se asemeja al osteosarcoma porque también afecta a adolescentes y adultos jóvenes, y suele atacar las piernas o la pelvis.

La mayoría de los adolescentes con sarcoma de Ewing reciben quimioterapia y se someten a una cirugía. Algunos pacientes también necesitan rayos, además de la cirugía o en lugar de ella, para asegurarse de destruir las células restantes. El sarcoma de Ewing suele responder bien a la quimioterapia y la radiación.

El osteosarcoma y el sarcoma de Ewing comparten los mismos factores de riesgo y los mismos efectos secundarios del tratamiento. Las probabilidades de recuperación dependen de la ubicación del tumor, de su tamaño y de si se ha extendido o no. Pero ambos tipos de cáncer de hueso responden bien al tratamiento y, en muchos casos, son curables.

Leucemia

La leucemia es uno de los cánceres más comunes en la infancia. Aparece cuando la médula ósea se ve invadida por una gran cantidad de glóbulos blancos anormales denominados blastos leucémicos y, en algunos casos, penetra en el flujo sanguíneo.

Puesto que estas células sanguíneas anormales presentan defectos, no ayudan a proteger el cuerpo de las infecciones, como lo hacen los glóbulos blancos normales. Y dado que crecen de forma descontrolada, se apoderan de la médula ósea e interfieren con la producción de otros tipos de células importantes del flujo sanguíneo, como los glóbulos rojos (que transportan oxígeno) y las plaquetas (que permiten la coagulación de la sangre).

La leucemia provoca problemas, como hemorragias, anemia (bajo recuento de glóbulos rojos), dolor en los huesos e infecciones. También puede extenderse a otras partes del cuerpo, como los ganglios linfáticos, el hígado, el bazo, el cerebro y, en el caso de los hombres, los testículos.

Los tipos de leucemia más frecuentes en adolescentes son la leucemia linfocítica aguda (LLA) y la leucemia mieloide aguda (LMA).

Prácticamente todas las personas que padecen LLA y LMA reciben un tratamiento de quimioterapia y algunas también reciben trasplantes de células madre. Durante este procedimiento, reciben células madre nuevas de otra persona. Los trasplantes de médula ósea son una forma común de trasplante de células madre. Algunas personas también reciben radiación. La duración del tratamiento y los tipos de medicamentos administrados varían según el tipo de leucemia.

Las probabilidades de cura de ciertos tipos de leucemia son muy buenas. Con el tratamiento adecuado, la mayoría de los pacientes con LLA y muchos pacientes con LMA se curan de la enfermedad y ésta no vuelve a aparecer.

Tumores cerebrales

Los tumores cerebrales no son comunes en los adolescentes. Existen dos tipos: los tumores cerebrales primarios, que se originan en las células del cerebro, y los tumores cerebrales secundarios, que provienen de un cáncer que se inició en otra parte del cuerpo (por ejemplo, un osteosarcoma) y se extiende al cerebro.

La mayoría de los tumores cerebrales en los adolescentes son primarios. Dos de las formas más comunes son los astrocitomas y los ependimomas. Los astrocitomas son tumores cerebrales que se originan en las células cerebrales denominadas “astrocitos”. Este tipo de tumor no suele extenderse fuera del cerebro y la médula espinal, y habitualmente no afecta a otros órganos. Los ependimomas son tumores que suelen comenzar en las paredes de los ventrículos del cerebro. El cerebro cuenta con cuatro ventrículos, o cavidades, que son una vía para el líquido cefalorraquídeo, una sustancia líquida que protege el cerebro y la médula, y amortigua los golpes.

Nadie sabe con exactitud cuál es la causa del cáncer cerebral primario. Una posibilidad es que haya ocurrido un problema con las células mientras se formaban el cerebro y la médula espinal.

Los tratamientos varían según el tipo de tumor y su ubicación. Si es posible extirpar un tumor, suele realizarse una cirugía, seguida de radiación. Algunos pacientes también reciben quimioterapia.

Las probabilidades de sobrevivir a un tumor cerebral dependen del tipo, la ubicación y el tratamiento. Pero, si es posible extirpar el tumor y administrar tratamiento adicional, es muy probable curar el cáncer.

Linfoma

El término linfoma hace referencia al cáncer que se desarrolla en el sistema linfático, que incluye los ganglios linfáticos, el timo, el bazo, las adenoides, las amígdalas y la médula ósea. La función del sistema linfático es combatir los gérmenes que causan infecciones y enfermedades. La mayoría de los adolescentes que presentan linfomas padecen el mal de Hodgkin (cáncer del tejido linfático) o linfoma no Hodgkin (cáncer en las células del sistema inmunológico que circulan por nuestro organismo).

El mal de Hodgkin suele presentarse en adolescentes y adultos jóvenes. Puede surgir en los ganglios linfáticos del cuello, las axilas, el tórax o de otros lugares del cuerpo. Los ganglios se agrandan pero, en general, no existe dolor. El mal de Hodgkin se caracteriza por la presencia de células anormales y grandes, denominadas células de Reed Sternberg que se detectan con un microscopio después de una biopsia (un procedimiento en el cual un médico toma una pequeña muestra de tejido para detectar la presencia de células cancerosas). La quimioterapia y, con frecuencia, la radiación se utilizan para tratar el mal de Hodgkin.

El linfoma que no es Hodgkin es similar a la leucemia (LLA) porque ambos se caracterizan por la presencia de linfocitos malignos (glóbulos blancos presentes en los ganglios linfáticos) y porque comparten muchos síntomas. El linfoma no Hodgkin se trata con quimioterapia.

La mayoría de los adolescentes que padecen el mal de Hodgkin o linfomas no Hodgkin y completan el tratamiento logran una remisión completa, sin señales de la enfermedad.

Otros cánceres

Si bien no son comunes, otros cánceres que pueden sufrir los adolescentes son el cáncer de testículos y los rabdomiosarcomas.

Aunque el cáncer de testículos es excepcional en la adolescencia, es el cáncer más común en hombres de 15 a 35 años. Si se lo detecta y trata a tiempo, el cáncer testicular casi siempre tiene cura. Los muchachos deben aprender a examinar sus testículos en forma regular para detectar cualquier bulto anormal ya que ésta suele ser la primera señal del cáncer de testículos.

Los rabdomiosarcomas, o sarcomas de tejido blando, son tipos de cáncer menos comunes y que suelen aparecer en bebés, niños y adolescentes. En estos tipos de cáncer, las células cancerosas crecen en los tejidos blandos de los músculos esqueléticos (los músculos del cuerpo que utilizamos para controlar los movimientos). Si bien estos tipos de cáncer pueden aparecer en cualquier lugar del cuerpo, los rabdomiosarcomas se presentan con mayor frecuencia en los músculos del tronco, los brazos o las piernas. Los tipos de tratamiento utilizados y las probabilidades de recuperación dependen de la ubicación del rabdomiosarcoma y de si el cáncer se ha extendido a otras zonas del cuerpo.

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